Cambios en la vida
Para darme cuenta de lo mucho que he cambiado, de que mi vida y mi personalidad se han ido moldeando de una determinada forma sólo necesito volver a mi pueblo, al lugar donde nací y viví la mayor parte de mi vida. Y no sé si fueron los mejores o los peores, simplemente fueron los que me vieron formar como persona (buena o mala, no lo sé).
Pero el caso es que recuerdo esa etapa de mi vida como un paso. ¿Hacia dónde? Hacia lo que soy y algún día seré. Para mí es importante el pasado, ese trozo de nuestra vida que se quedó atras. Pero no se queda siempre atrás, siempre vuelve a nosotros. Y me doy cuenta de ello cada vez que vuelvo a mi pueblo, cada vez que retomo aquel tiempo en que fui niño, adolescente y ya finalmente adulto, cada vez que recuerdo a mi familia y a mi gente. Cada vez que la vida pasada se vuelve presente.
Y es en estas ocasiones cuando la vida pasada se ve más lejana, veo ese niño tímido y acomplejado en un pueblo pequeño frente a un adulto más fuerte y de otro carácter. Veo entonces las diferencies, veo mi crecimiento y sobre todo puedo llegar a comprenderme. Pero es complicado conocerse a uno mismo, entender nuestras actitudes y sobre todo darnos una nueva oportunidad. Debemos repasar el pasado para llegar a este estado.
Y es en esa balanza, pasado y presente, la que dicta una sentencia: he cambiado. Ya no soy aquel niño ni aquel adolescente. Ya no veo de la misma manera a mi madre, a mis hermanos. Ahora los veo lejanos, tal vez anticuados, y sin embargo los sigo apreciando mucho porque el cariño nunca se olvida. No logro conversar con ellos, porque son visiones distintas de la misma vida. No logran entenderme ni yo a ellos. Pero los sigo queriendo.
Pero donde más veo esas diferencias de las que hablo es con los vecinos, con aquellos que hace años eran parte de mi vida diaria.Los veía y hablaba con ellos, sabía sus problemas y sus preocupaciones. Ahora apenas los veo, porque ahora la vida ha cambiado: yo necesito tiempo para estudiar, para estar conmigo mismo y tiendo a olvidarme de los demás. Soy egoísta, lo confieso. Pero necesito tiempo para mí, porque cuando estoy en mi vida cotidiana (lejos de mi pueblo) no tengo tiempo, no lo encuentro.
Y esas diferencias de las que hablo, son las que se manifiestan, las que se ven. Y no soporto que cada vez que veo a un vecino,éste parezca decirme algo evidente: has cambiado.
Simplemente he crecido, ahora soy adulto y antes era un niño.
Pero el caso es que recuerdo esa etapa de mi vida como un paso. ¿Hacia dónde? Hacia lo que soy y algún día seré. Para mí es importante el pasado, ese trozo de nuestra vida que se quedó atras. Pero no se queda siempre atrás, siempre vuelve a nosotros. Y me doy cuenta de ello cada vez que vuelvo a mi pueblo, cada vez que retomo aquel tiempo en que fui niño, adolescente y ya finalmente adulto, cada vez que recuerdo a mi familia y a mi gente. Cada vez que la vida pasada se vuelve presente.
Y es en estas ocasiones cuando la vida pasada se ve más lejana, veo ese niño tímido y acomplejado en un pueblo pequeño frente a un adulto más fuerte y de otro carácter. Veo entonces las diferencies, veo mi crecimiento y sobre todo puedo llegar a comprenderme. Pero es complicado conocerse a uno mismo, entender nuestras actitudes y sobre todo darnos una nueva oportunidad. Debemos repasar el pasado para llegar a este estado.
Y es en esa balanza, pasado y presente, la que dicta una sentencia: he cambiado. Ya no soy aquel niño ni aquel adolescente. Ya no veo de la misma manera a mi madre, a mis hermanos. Ahora los veo lejanos, tal vez anticuados, y sin embargo los sigo apreciando mucho porque el cariño nunca se olvida. No logro conversar con ellos, porque son visiones distintas de la misma vida. No logran entenderme ni yo a ellos. Pero los sigo queriendo.
Pero donde más veo esas diferencias de las que hablo es con los vecinos, con aquellos que hace años eran parte de mi vida diaria.Los veía y hablaba con ellos, sabía sus problemas y sus preocupaciones. Ahora apenas los veo, porque ahora la vida ha cambiado: yo necesito tiempo para estudiar, para estar conmigo mismo y tiendo a olvidarme de los demás. Soy egoísta, lo confieso. Pero necesito tiempo para mí, porque cuando estoy en mi vida cotidiana (lejos de mi pueblo) no tengo tiempo, no lo encuentro.
Y esas diferencias de las que hablo, son las que se manifiestan, las que se ven. Y no soporto que cada vez que veo a un vecino,éste parezca decirme algo evidente: has cambiado.
Simplemente he crecido, ahora soy adulto y antes era un niño.
03/02/2005 23:25
