Hace un año
Hoy no he podido ni he querido escribir nada. No he tenido inspiración. No he podido. Y tanto he esperado que al final me ha sorprendido Febrero, como una sorpresa al otro lado de la calle.
Quien mejor me conozca, sabrá los motivos, los conocerá. Pero en fin, aunque es duro escribirlo hace un año mi padre murió. No pude verlo morir, sólo supe de la infastuosa noticia cuando llegué a mi casa. Es triste conocer una noticia así de esa manera. Pero el mundo es asi. La vida sigue.
Pero mi padre sigue estando en mi, sigue visitándome en bonitos sueños o crueles pesadillas. Y me sigue reprochando las mismas cosas, acariciándome de la misma manera y dándome buenos consejos, Tuve mis más y mis menos, como todo padre e hijo. Pero ahora más que nunca lo echo de menos, ahora que veo la tristeza de mi madre y la gran valentía de mis hermanos, pienso que debería estar ahi. Aunque pudiera volver a discutir con él, aunque estuviéramos días sin hablarnos.
Da igual, es mi padre y desgraciadamente nunca voy a poder volver a discutir. Porque no va a estar.
Y de él me quedaré con su insistencia en que siguiera estudiando, cuando aquellos momentos de cansancio y de no querer seguir. Entonces, a su manera, él me apoyó. Nunca me reprochó una mala nota, de la misma manera que tampoco se entusiasmaba con mis buenas notas. Era el justo medio, la persona tranquila que sabía estar, que sabía pensar y sobre todo sabía administrar los silencios.
Y espero que esté orgulloso de mí.
Sólo quiero que hagas eso, papá.
Quien mejor me conozca, sabrá los motivos, los conocerá. Pero en fin, aunque es duro escribirlo hace un año mi padre murió. No pude verlo morir, sólo supe de la infastuosa noticia cuando llegué a mi casa. Es triste conocer una noticia así de esa manera. Pero el mundo es asi. La vida sigue.
Pero mi padre sigue estando en mi, sigue visitándome en bonitos sueños o crueles pesadillas. Y me sigue reprochando las mismas cosas, acariciándome de la misma manera y dándome buenos consejos, Tuve mis más y mis menos, como todo padre e hijo. Pero ahora más que nunca lo echo de menos, ahora que veo la tristeza de mi madre y la gran valentía de mis hermanos, pienso que debería estar ahi. Aunque pudiera volver a discutir con él, aunque estuviéramos días sin hablarnos.
Da igual, es mi padre y desgraciadamente nunca voy a poder volver a discutir. Porque no va a estar.
Y de él me quedaré con su insistencia en que siguiera estudiando, cuando aquellos momentos de cansancio y de no querer seguir. Entonces, a su manera, él me apoyó. Nunca me reprochó una mala nota, de la misma manera que tampoco se entusiasmaba con mis buenas notas. Era el justo medio, la persona tranquila que sabía estar, que sabía pensar y sobre todo sabía administrar los silencios.
Y espero que esté orgulloso de mí.
Sólo quiero que hagas eso, papá.
01/02/2005 00:04
